CONSUMO RESPONSABLE
Consumismo

Desde hace  años, los consumidores estamos siendo sometidos a una auténtica Guerra Sicológica, cuyo origen está en la potente industria publicitaria y destinada a hacernos comprar.

Esta guerra sicológica forma parte de un modelo consumista y despilfarrador, que ocasiona serios problemas al planeta y a todos los seres que en él habitamos. Incluso genera, en algunas personas, alteraciones sicológicas que impulsan a comprar.

Consumo responsable

Actualmente, la necesidad de organizar la economía según la justicia y el respeto al ser humano, a los recursos y a la naturaleza ya no es una cuestión de opinión moral o política, es un imperativo vital que nos exige a todos poner de nuestra parte. Las instituciones tienen que cumplir su cometido y así debemos exigirlo, pero no olvidemos que tenemos a nuestra disposición unos medios de intervención que pueden tener una influencia directa sobre los centros de poder económico.

Consumo Responsable Un Consumo Crítico es aquel que se pregunta por las condiciones sociales, económicas y ambientales en las que ha sido elaborado un producto o producido un servicio. Es una actitud diaria que consiste en elegir de manera meticulosa lo que compramos sobre la base de dos criterios: la historia del producto y la conducta de la empresa productora, señalándole al sistema los métodos productivos que aprobamos y los que condenamos.
Un Consumo Ético sería el que se ejerce cuando se valoran las opciones como más justas, solidaria y ambientales; se consume de acuerdo con esos valores y no solo en función del beneficio personal. Desde el consumo ético hacemos especial énfasis en la austeridad como valor, como una forma consciente de vivir, dándole más importancia a otras actividades que al hecho de consumir, y teniendo la capacidad de distinguir entre necesidades reales e impuestas; organizándolas, además, a nivel colectivo, garantizando así a todas las personas la satisfacción de sus necesidades fundamentales con el menor despilfarro. Consumo Responsable
De nuestra responsabilidad y nuestro poder como consumidores se derivan unas obligaciones que podrían resumirse en:
  • Ser críticos con nuestro consumo y nuestra forma de vida, aplicando valores éticos.
  • Exigir información e informarnos acerca de las condiciones sociales, económicas y medioambientales en las que un producto o un servicio ha sido elaborado, como ha llegado hasta nosotros y cuales son sus consecuencias.
  • Reducir nuestro consumo, como opción ética y ecológica, optando por un modelo de bienestar y felicidad no basado en la posesión de bienes materiales, lo cual repercute tanto medioambiental como socialmente.
  • Practicar un consumo respetuoso con la naturaleza, reduciendo, reutilizando y por último, reciclando y consumiendo productos ecológicos y artesanales.
  • Practicar un consumo solidario y socialmente justo, respetuoso también con las personas y las culturas, en el que por supuesto no existan la discriminación ni la explotación.

¿Cómo es un consumidor responsable?

  • Regula su consumo a partir de valores humanos
  • Realiza sus compras de manera consciente (se pregunta de dónde viene y en dónde terminará lo que compra)
  • Es equilibrado: se complace pero al mismo tiempo sabe autolimitarse.
  • Busca, al satisfacer sus propias necesidades, ser solidario con los productores.
  • Intenta que su consumo ayude a preservar los recursos naturales para el disfrute de las siguientes generaciones
  • Se da cuenta de que comprar es un acto político con sentido humano.

El consumidor responsable como aquí lo describimos es un sueño que siempre está en construcción. Es cierto que en el mundo actual es extremadamente difícil ser un consumidor responsable. Pero no es imposible.

Millones de personas en el mundo lo están intentando, están reflexionando sobre su consumo y tomando acciones. Desde sus hogares, sus centros de trabajo, estas personas están contribuyendo a que este planeta sea un mejor lugar. No aparecen en los medios de comunicación, pero son los héroes anónimos de nuestro tiempo. Con su participación pequeña y cotidiana ya han logrado victorias importantísimas.

Tú también actúa: empieza poco a poco, haz lo que puedas, intenta pequeños cambios en tus hábitos y verás cómo, lentamente, todo empieza a cambiar.

Si no lo logras al principio, no te desanimes. Sigue adelante. Toda aportación es importante